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El Señor da libertad

(1a) Cántico de las subidas.

129 (1b) Por muchas angustias he pasado
desde mi juventud
    —que lo diga ahora Israel—,
por muchas angustias he pasado
desde mi juventud,
pero no han podido conmigo.
Me han herido la espalda con azotes,
y me han abierto grandes surcos,
pero el Señor, que es justo,
me ha librado del dominio de los malvados.

¡Que sean avergonzados y huyan
los enemigos de Sión!
¡Que sean como la hierba que crece en los tejados,
que antes de arrancarla se marchita!
Hierba que nunca llena las manos
del que cosecha el trigo y lo ata en manojos;
hierba de la que nadie que pase dirá:
«¡El Señor los ha bendecido!»

Nosotros los bendecimos a ustedes
en el nombre del Señor.

Dios es justo

SALMO 129 (128)

Cántico para las peregrinaciones.

129 Dejemos que nuestra gente
nos hable de las angustias
que ha pasado desde su juventud:

«Hemos pasado muchas angustias
desde nuestra juventud,
pero no han podido vencernos.
El enemigo nos hirió la espalda;
¡nos hizo profundas heridas,
como quien abre surcos
con un arado!
Pero Dios es justo
y nos libró de los malvados».

¡Que sean derrotados
y puestos en vergüenza
todos los que odian a Jerusalén!
¡Que se marchiten como la hierba
que crece en el techo de la casa!
Esa gente es como la hierba,
de la que no se ocupan
ni los que la cortan
ni los que la recogen.
Cuando pasan, nadie los saluda;
y si saludan, nadie les contesta.