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»”Señor todopoderoso, Dios de Israel, con el alma afligida y el espíritu abatido clamamos a ti. ¡Escúchanos, Señor, y ten misericordia, porque hemos pecado contra ti! Tú estás sentado para siempre en tu trono, y nosotros estamos continuamente a punto de morir. Señor todopoderoso, Dios de Israel, escucha las súplicas de los israelitas condenados a muerte y de los hijos de los que pecaron contra ti y no te hicieron caso, a ti, su Dios y Señor, por lo que nos vinieron tantos males. No te acuerdes de las maldades de nuestros antepasados; acuérdate ahora, más bien, de tu poder y de tu nombre. Tú eres el Señor nuestro Dios, y nosotros, Señor, te alabaremos. Tú has hecho que sintamos reverencia hacia ti, para que te invoquemos. Nosotros te alabaremos ahora que estamos en el destierro, pues hemos alejado de nuestro corazón toda la maldad de nuestros antepasados que pecaron contra ti. Ahora estamos desterrados en este lugar adonde nos dispersaste, cubiertos de injurias y maldiciones, y sufriendo el castigo por todas las maldades de nuestros antepasados, los cuales te abandonaron, Señor, Dios nuestro.”»

Escucha, Israel, la instrucción que da vida;
pon atención y conoce la sabiduría.
10 ¿Por qué te encuentras, Israel, en un país enemigo,
envejeciendo en tierra extraña,
11 manchándote con el contacto de los muertos,
en compañía de los que van al reino de la muerte?
12 ¡Porque abandonaste el manantial de la sabiduría!
13 Si hubieras seguido el camino que Dios te señaló,
vivirías eternamente en paz.
14 Aprende dónde está el saber, dónde la fuerza,
dónde el conocimiento,
y sabrás dónde está la larga vida,
dónde la luz para los ojos y la paz.

15 Pero, ¿quién ha descubierto dónde está?
¿Quién ha llegado hasta el lugar donde se guarda?
16 ¿Dónde están los que gobiernan las naciones?
¿Dónde los que doman las fieras de la tierra
17 o se divierten con las aves del cielo?
¿Dónde están los que amontonan oro y plata,
cosas en que confían los hombres,
los que tienen posesiones sin límite?
18 ¿Dónde están los que trabajan la plata con paciencia,
sin que nadie conozca el secreto de su trabajo?
19 Todos han desaparecido, han muerto,
y en lugar de ellos otros han venido.
20 Gente más joven ha visto la luz del día
y vive en el mundo.
Pero no saben el camino de la sabiduría,
21 no conocen sus senderos
ni han podido alcanzarla.
Sus hijos han quedado lejos del camino.
22 De ella no se supo nada en Canaán,
ni fue vista en Temán.
23 Los descendientes de Agar,
que buscan la ciencia aquí en la tierra,
los comerciantes de Madián y de Temá,
los narradores de fábulas, los que buscan la ciencia,
no han conocido el camino de la sabiduría
ni han tenido noción de sus senderos.

24 ¡Qué grande, Israel, es el templo de Dios,
qué extenso el lugar de su dominio!
25 ¡Grande, sin límites, alto e inmenso!
26 Allí nacieron en tiempos antiguos los gigantes,
hombres famosos, de alta estatura,
expertos en la guerra.
27 Pero Dios no los escogió a ellos
ni les mostró el camino de la sabiduría.
28 Y por no tener inteligencia, perecieron;
perecieron por su insensatez.
29 ¿Quién subió al cielo, y adueñándose de la sabiduría
la hizo bajar de las nubes?
30 ¿Quién cruzó el mar para descubrirla
y traerla, pagándola a precio de oro fino?
31 Nadie conoce su camino
ni tiene idea de su sendero.

32 Pero Dios, que todo lo sabe, la conoce;
él con su inteligencia la ha encontrado.
Él fue quien afirmó la tierra para siempre
y la llenó de ganado.
33 Cuando él envía la luz, ella va;
cuando la llama, obedece temblando.
34 Las estrellas brillan en su puesto de guardia,
llenas de alegría.
35 Cuando él las llama, responden: «¡Aquí estamos!»
y brillan alegres para su creador.
36 Él es nuestro Dios;
no hay nadie igual a él.
37 Él halló todos los caminos de la sabiduría,
y la ha dado a Jacob, su siervo,
a Israel, a quien ama.
38 Así apareció en la tierra la sabiduría
y ha vivido con los hombres.

Oración pidiendo perdón

Baruc continuó diciendo:

«Todopoderoso Dios de Israel, con mucho dolor y tristeza te rogamos:

“¡Escucha nuestros gritos! ¡Hemos pecado contra ti, pero por favor, escúchanos! ¡Ten compasión de nosotros! Tú siempre serás rey; nosotros, en cambio, siempre seremos unos simples mortales.

”Todopoderoso Dios de Israel, escucha nuestros ruegos. Nosotros, los israelitas, somos los hijos de aquellos que pecaron contra ti y no te obedecieron. Por eso nos han llegado estas desgracias. ¡Pero olvida los pecados de nuestros antepasados! ¡Recuerda más bien tu poder y tu fama!

”¡Tú eres nuestro Dios, y nosotros queremos alabarte! Tú pusiste en nosotros el deseo de obedecerte y buscarte en oración. Y queremos alabarte aquí, lejos de nuestra tierra. Ya no pecamos como lo hicieron nuestros antepasados. ¡Míranos, Dios nuestro! Aquí estamos, sufriendo insultos y burlas lejos de nuestra tierra. Ese castigo lo merecían nuestros antepasados, pues ellos fueron los que en verdad te olvidaron”».

Poema a la sabiduría

Baruc dijo:

«Israelitas,
obedezcan los mandamientos,
pues dan vida y sabiduría.

10-12 »Ustedes abandonaron a Dios,
el Dios que da sabiduría;
por eso viven en un país enemigo.

»Allí se pondrán viejos,
y vivirán como si estuvieran muertos.
13 Si hubieran obedecido a Dios,
siempre disfrutarían de paz.

14 »Busquen la prudencia,
el valor y la inteligencia.
Así encontrarán la alegría,
la paz y una larga vida.

15 »Hasta ahora nadie sabe
dónde está la sabiduría,
ni dónde guarda sus tesoros.

16 »¿Dónde están los reyes
que dominan a las fieras,
17 y se divierten con las aves?

»¿Dónde están aquellos
que adoran al dinero?
¡Esos que amontonan oro y plata
y nunca se cansan de hacerlo!

18 »¿Dónde están los joyeros
que hacen obras de arte
que nadie puede imitar?
19 ¡Ya están muertos!
¡Su lugar lo ocupan otros!
20 Ahora son los jóvenes
los que gobiernan este mundo.

»Pero tampoco esos jóvenes
saben qué es la sabiduría.
21 Todavía no la encuentran,
ni podrán jamás alcanzarla.
A sus hijos no les interesa
alcanzar la sabiduría.

22 »Los habitantes de Canaán
nunca supieron de la sabiduría;
tampoco los de Temán
oyeron hablar de ella.

23 »Los árabes aman la aventura,
pero de sabios no tienen nada.
Los comerciantes de Madián y Temán
tampoco llegaron a ser sabios.
Los filósofos ni siquiera saben
qué es la sabiduría,
y los que escriben historias,
ni idea tienen de qué se trata.

24 »¡Israelitas,
qué inmenso es el universo!
¡Qué enorme es el hogar de Dios!
¡Qué grandioso es su imperio!
25 Su grandeza no tiene límites,
¡nadie lo puede medir!

26 »En el imperio de Dios nacieron
los gigantes de la antigüedad;
hombres fuertes y famosos,
guerreros excelentes.
27 Pero Dios no los eligió a ellos,
ni les mostró el camino
que lleva a la sabiduría.
28 Su imprudencia los mató;
¡su locura acabó con ellos!

29-31 »¿Y dónde está la sabiduría?
Ninguno de nosotros
puede llegar a ella.
Aunque subamos a las nubes,
o lleguemos a lo más alto del cielo;
aunque crucemos al otro lado del mar,
o tengamos todo el dinero del mundo,
¡no la encontraremos!

32 »¡Sólo Dios conoce la sabiduría,
pues él todo lo sabe!
Dios creó la tierra,
y la llenó de animales.
33 Dios ordena que salga la luz,
y la luz le obedece;
y cuando la llama,
ella viene temblando.
34 Dios puso en el cielo las estrellas,
y ellas brillan de felicidad.
35 Cuando las llama,
ellas responden: “Aquí estamos”;
y brillan contentas para su Creador.

36 »¡Ése es nuestro Dios!
¡No hay nadie como él!

37 »Dios le enseñó a Israel
cómo alcanzar la sabiduría,
38 y ella vino a este mundo
y se quedó a vivir entre nosotros.